
Mantenimiento correctivo: qué es, tipos y cuándo usarlo

Kevin Polo Olmo
3 jun 2026 · 9 min
El mantenimiento correctivo es la intervención que repara un equipo después de que ha fallado. No estaba programada: la dispara una avería, una parada o la llamada de un cliente que dice que algo no funciona. Es el tipo de mantenimiento más antiguo y, en una empresa de SAT, el que más presión mete en la operación, porque llega sin avisar y casi siempre con prisa.
La pregunta que importa no es si tendrás correctivos. Los vas a tener. Un compresor se rompe, una placa se quema, un ascensor se para un sábado por la noche. La pregunta es qué porcentaje de tu operación es correctivo y cuánto de ese correctivo era evitable. Ahí es donde un gerente empieza a ver dinero perdido que nadie había contabilizado.
El correctivo no es el enemigo. Es inevitable en una proporción razonable y tiene un coste asumible cuando está bien gestionado. El problema aparece cuando se come más de la mitad de tus intervenciones: ahí ya no es un evento puntual, es la señal de que la operación va por detrás de los equipos en lugar de por delante.
Qué es el mantenimiento correctivo: definición en una frase
El mantenimiento correctivo es el conjunto de intervenciones no planificadas que se realizan para devolver al funcionamiento normal un equipo que ha dejado de operar o que rinde por debajo de lo esperado. Se ejecuta después del fallo, no antes.
Es lo contrario del preventivo, que se planifica para evitar el fallo, y del predictivo, que usa datos para anticiparlo. El correctivo siempre llega tarde por definición: actúa cuando el problema ya existe.
En el día a día de un SAT, el correctivo es el aviso de avería, la incidencia que rompe la hoja de ruta que ya tenías planificada para el técnico. Cada correctivo no programado obliga a alguien a reorganizar la agenda sobre la marcha.
Tipos de mantenimiento correctivo: inmediato, diferido y urgente
No todos los correctivos cuestan lo mismo. En la práctica, una empresa de mantenimiento gestiona tres tipos, y confundirlos es una de las causas habituales de SLA incumplidos.
Correctivo inmediato o de emergencia
El equipo ha fallado y la intervención no puede esperar. Un ascensor parado con personas dentro, un sistema de frío en un almacén de producto perecedero, una caldera sin agua caliente en pleno invierno. Aquí el coste no es solo técnico: cada hora cuenta para el cliente y para el SLA. Es el correctivo más caro porque rompe cualquier planificación y suele implicar un desplazamiento fuera de ruta.
Correctivo diferido o programado
El equipo ha fallado o muestra un defecto, pero aguanta funcionando hasta que lo reparas en una fecha planificada. Detectas que una unidad pierde rendimiento y agendas la reparación para la semana siguiente, aprovechando que ya tienes un técnico en la zona. Es el correctivo más barato, porque te permite preparar la intervención con la pieza correcta y el técnico que conoce esa instalación.
Correctivo urgente
El punto intermedio: hay que resolverlo pronto, pero tienes unas horas o un día de margen. La diferencia con el inmediato es que te da tiempo a revisar el historial del equipo, confirmar que llevas el repuesto y asignar al técnico adecuado. Gestionar bien esa franja entre lo urgente y lo inmediato es una de las palancas más rentables de un SAT.
Mantenimiento correctivo vs preventivo: cuándo usar cada uno
La diferencia entre correctivo y preventivo es de momento: el preventivo actúa antes del fallo siguiendo un calendario, el correctivo actúa después. Pero la decisión de cuánto invertir en cada uno es económica, no técnica.
Hacer preventivo cuesta dinero hoy para ahorrar mañana. Hacer correctivo no cuesta nada hoy, hasta que el equipo se rompe en el peor momento posible y pagas el doble. La pregunta para el gerente no es preventivo o correctivo, sino cuánto preventivo le sale más barato que el correctivo que evita.
El preventivo compensa cuando:
- El fallo del equipo para la actividad del cliente o incumple un SLA con penalización
- La reparación de emergencia cuesta bastante más que la revisión programada
- El equipo tiene un patrón de avería conocido que el preventivo corta de raíz
El correctivo es la opción razonable cuando:
- El equipo es barato de sustituir y su fallo no detiene nada crítico
- No existe un preventivo que reduzca de forma real la probabilidad de avería
- El coste de revisar el equipo cada poco supera al de repararlo cuando falle
Si quieres el detalle de cómo montar la parte planificada y reducir las averías en origen, lo desarrollamos en la guía de mantenimiento preventivo para empresas SAT.
El ratio correctivo/preventivo que indica si tu operación está sana
Hay un número que resume la salud de un SAT mejor que casi cualquier otro: qué porcentaje de tus intervenciones son correctivas frente a preventivas.
La referencia que maneja el sector es clara. Una operación donde el mantenimiento correctivo supera el 50% de las OTs genera entre un 20% y un 35% más de coste operativo que una que mantiene el 70% de sus intervenciones en preventivo, según el Plant Engineering Annual Maintenance Survey de 2023. El motivo es simple: cada correctivo no planificado arrastra un desplazamiento extra, tiempo de técnico fuera de ruta y, con frecuencia, una segunda visita.
El tiempo medio de resolución de un correctivo no programado es 2,3 veces mayor que el de una intervención preventiva equivalente, según el Aberdeen Group. Ese tiempo extra se va en localizar la pieza, buscar la información técnica del equipo y dar con el técnico que sepa qué tiene delante.
Como regla práctica: si más de la mitad de tus OTs son correctivas, no tienes un problema de averías. Tienes un problema de planificación. Las averías son el síntoma; la falta de preventivo y de información es la causa.
Este ratio conviene seguirlo mes a mes, junto con el MTTR y la tasa de segundas visitas. Los repasamos todos en el artículo sobre KPIs de mantenimiento que todo gerente SAT debería medir.
Por qué el correctivo mal gestionado escala tu coste por visita
El coste de un correctivo no es el de la reparación. Es el de todo lo que rodea a una intervención que nadie preparó.
Cuando el técnico llega a un correctivo sin el historial del equipo, sin saber qué modelo tiene delante ni qué se hizo la última vez, pasa una de dos cosas: pierde tiempo diagnosticando lo que ya estaba diagnosticado, o no lleva la pieza correcta y tiene que volver. Esa segunda visita es el coste oculto que más duele, porque duplica desplazamiento y horas sobre una intervención que el cliente ya percibe como un fallo tuyo.
En sectores como climatización y ascensores, el 40% de los correctivos son consecuencia directa de preventivos incompletos o no ejecutados a tiempo, según el análisis de las OTs de clientes de Fluxput. Dicho de otra forma: 4 de cada 10 averías que pagas como urgencia las tenías programadas como revisión y no llegaste a hacer, o las hiciste sin la información necesaria.
Multiplica eso por una flota de técnicos y un año de operación. El correctivo evitable no aparece en ninguna factura con su nombre, pero está repartido en horas extra, desplazamientos dobles y clientes que renegocian el contrato a la baja.
Cómo reducir el correctivo sin eliminar lo inevitable
El objetivo no es llegar a cero correctivos. Eso es imposible y, si te acercas, probablemente estás gastando de más en preventivo. El objetivo es recortar el correctivo evitable y resolver el inevitable a la primera.
- Convierte el correctivo recurrente en preventivo. Si un mismo equipo o modelo te genera la misma avería cada pocos meses, no es una urgencia: es un preventivo que no estás haciendo. Revisa tu historial de OTs y busca patrones por tipo de equipo.
- Da al técnico la información antes de salir. La mayoría de las segundas visitas en correctivo se evitan si el técnico llega sabiendo el modelo, el historial y el repuesto probable. Resolver a la primera depende casi siempre de lo que el técnico sabía antes de subir a la furgoneta.
- Mide el ratio cada mes. Lo que no se mide no se gestiona. Si no sabes qué porcentaje de tu operación es correctivo, no puedes saber si mejora o empeora ni justificar la inversión en preventivo.
Un GMAO bien usado guarda el historial de cada equipo, programa los preventivos para que no dependan de la memoria de nadie y deja ese historial accesible para el técnico en campo. Si vienes de gestionar con Excel y WhatsApp, ese salto es justo lo que cubre un software pensado para el SAT.
Tener el protocolo de intervención y el historial del equipo accesibles en campo antes de llegar reduce el tiempo de resolución de un correctivo entre un 20% y un 35%, porque el técnico no pierde minutos buscando información ni llamando al senior. Es justo el problema para el que se diseñó Fluxput: que el técnico llegue al correctivo sabiendo lo que el equipo ya le ha enseñado a la empresa.
Y si lo que quieres es atacar la raíz para que cada vez menos averías te lleguen como urgencia, el siguiente paso es la parte planificada. Empieza por la guía completa de mantenimiento preventivo para empresas SAT: ahí está el método para pasar de apagar fuegos a programarlos antes de que ocurran.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es la diferencia entre mantenimiento correctivo y preventivo?
- El correctivo repara el equipo después de que falla; el preventivo lo revisa antes, según un calendario, para evitar el fallo. El correctivo no cuesta nada hasta que el equipo se rompe; el preventivo cuesta dinero de forma planificada para reducir esas averías.
- ¿Qué porcentaje de mantenimiento correctivo es normal en una empresa de SAT?
- No hay una cifra única, pero por encima del 50% de OTs correctivas la operación suele trabajar de forma reactiva y con sobrecoste. Las empresas con la operación bajo control mantienen alrededor del 70% de sus intervenciones en preventivo.
- ¿El mantenimiento correctivo siempre es malo?
- No. Una parte del correctivo es inevitable y tiene un coste asumible cuando está bien gestionado. En equipos baratos de sustituir y sin riesgo crítico, esperar al fallo puede salir más barato que revisarlos periódicamente. El problema es el correctivo evitable, no el correctivo en sí.
- ¿Qué tipos de mantenimiento correctivo existen?
- Tres principales: inmediato o de emergencia (no puede esperar), urgente (hay margen de horas) y diferido o programado (el equipo aguanta hasta una fecha planificada). El diferido es el más barato porque permite preparar la intervención con la pieza y el técnico adecuados.
- ¿Cómo se calcula el coste real de un mantenimiento correctivo?
- Sumando la reparación, el desplazamiento (a veces fuera de ruta), el tiempo de técnico, el coste de una posible segunda visita y el impacto en el SLA con el cliente. Un correctivo no programado puede costar 2,3 veces más en tiempo de resolución que una intervención preventiva equivalente.
Comparte este artículo
Kevin Polo Olmo
3 jun 2026 · 9 min